REVISTA DIGITAL DE CIENCIA FORENSE
Baraybar 2024
Una mirada forense a la migración hacia Europa: lecciones aprendidas
José Pablo Baraybar 1✉
1
Coordinación Regional para Mexico, América Central y Panamá, CICR.
baraybarjp@gmail.com
Datos del artículo |
Resumen |
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Cita:
Baraybar, José Pablo. 2024. Una mirada forense a la migración hacia Europa: lecciones aprendidas. Revista Digital de Ciencia Forense. 3(1): 29-49 pp.
Editor:
Mirsha Quinto-Sanchez.
Revisión por pares:
dos revisores.
Recibido:
2 abril 2024.
Aceptado:
17 abril 2024.
Publicado:
30 abril 2024. |
Este artículo resume las lecciones aprendidas durante seis años de trabajo en las rutas migratorias hacia Europa, durante los cuales se desarrollaron enfoques metodológicos específicos aplicables a otros contextos geográficos y problemáticas migratorias. Comienza con una discusión conceptual sobre la desaparición de personas y luego describe brevemente las respuestas técnicas utilizadas para abordar algunas interrogantes.
Palabras clave: migración, redes complejas, suerte, paradero.
Abstract
This article summarizes lessons learned during six years of work on migration routes to Europe, during which specific methodological approaches were developed that are applicable to other geographical contexts and migration issues. It begins with a conceptual discussion of missing persons and then briefly describes the technical responses used to address some of the questions.
Keywords: migration, complex networks, fortune, location, whereabouts. |
El naufragio de más de mil personas en aguas territoriales de Libia condujo al desarrollo de una metodología ad hoc, cuyos resultados se presentarán más adelante. Las lecciones aprendidas nos llevan a reconsiderar la búsqueda como un proceso que no depende necesariamente de la existencia de cuerpos. En otras palabras, la búsqueda debe enfocarse en determinar el paradero primero, ya que este define la suerte, no al revés.
Los desaparecidos: una breve discusión
Las personas desaparecen debido a una combinación de atributos individuales, como la edad, el género, el estatus socioeconómico, las opiniones políticas, la militancia o asociación, y variables contextuales, como conflictos armados, violencia, regímenes autoritarios o desastres naturales, en un momento dado. El término "desaparecido" abarca diversas circunstancias y no se limita a la desaparición forzada de personas. A pesar de la diversidad de situaciones, los atributos de las víctimas y las variables contextuales son siempre finitos. Según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), "En general, por personas desaparecidas se entiende aquellas personas de las cuales sus familiares no tienen noticias o cuya desaparición ha sido señalada, sobre la base de información fidedigna, a causa de un conflicto armado (internacional o sin carácter internacional) o de violencia interna (disturbios interiores y situaciones en las que se requiera la actuación de una institución neutral e independiente)" (2010:13).
Un ejemplo de lo anterior puede ser ilustrado por algunas de las conclusiones a las que llegó la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR 2003) en el Perú, que investigó el conflicto armado interno que azotó el país entre 1980 y 2000. La CVR constató que "existió una notoria relación entre situación de pobreza y exclusión social, y probabilidad de ser víctima de la violencia. En el departamento andino de Ayacucho se concentra más del 40 por ciento de muertos y desaparecidos reportados a la CVR. Al sumar a ello las víctimas consignadas por la CVR en los departamentos de Junín, Huánuco, Huancavelica, Apurímac y San Martín se llega al 85 por ciento de las víctimas registradas por la CVR" (conclusión 4, disponible en : https://cverdad.org.pe/ifinal/conclusiones.php) . De igual manera, la misma Comisión constató que "la población campesina fue la principal víctima de la violencia. De la totalidad de víctimas reportadas, el 79 por ciento vivía en zonas rurales y el 56 por ciento se ocupaba en actividades agropecuarias. Estas cifras contrastan con las del censo de 1993 según el cual el 29 por ciento de personas vivían en zonas rurales y el 28 por ciento de la PEA nacional estaba ocupada en el sector agropecuario" (conclusión 5, disponible en : https://cverdad.org.pe/ifinal/conclusiones.php).
Algunas variables serán más relevantes que otras al momento de arrojar luz sobre determinados tipos de desaparición, por ejemplo, en la desaparición forzada la afiliación política, la edad y el género pueden ser más importantes que en casos de migración; especialmente en combinación con otros factores, como el entorno geográfico y otros que pueden vincular e imprimir características específicas al suceso o sucesos. La interrelación de algunas de las variables y factores mencionados da lugar a tipos específicos de desaparición, desde las desapariciones forzadas (en conflictos armados internacionales o nacionales) hasta el desplazamiento por desastres naturales, o la migración. Por tanto, es necesario reconocer todas las variables y sus interrelaciones que hacen posible la "desaparición" en determinados contextos.
La migración genera la desaparición de personas y de cuerpos
Una visión popular y definitivamente eurocéntrica es que la migración equivale a una “invasión” del continente y que por lo tanto se puede calificar como una crisis. Sin embargo, y más allá del tinte político de tales aseveraciones queda claro que no se evalúa que ocurre con los migrantes que no llegan a su destino. Por lo tanto, cualquier enfoque para abordar la mortalidad a través del Mediterráneo y del Atlántico necesita determinar cuántas personas mueren al intentar la travesía y cuántos cuerpos fueron recuperados (las personas pueden morir, pero sus cuerpos no ser recuperados). Una actualización del número de migrantes fallecidos recuperados en España, Italia y Grecia (2014-2019) [3] y España, Italia, Grecia y Malta (2020-2021), preparada originalmente por la Universidad de Ámsterdam hasta 2013 [2], fue actualizada y publicada por el CICR (2022, 2024). Los documentos también incluyen un análisis de los sistemas medicolegales de cada país (España, Italia, Grecia y Malta) para entender si las prácticas de registro de migrantes fallecidos eran homogéneas y facilitaban la trazabilidad de esos restos en caso de que fueran identificados. Además, se llevó a cabo un análisis de vacíos centrado específicamente en la interacción entre el sistema medicolegal y la cadena posterior a la recuperación de los cuerpos, es decir, el registro de defunciones. Es necesario llevar a cabo el mismo ejercicio al menos en la primera fase durante el mismo tiempo en Marruecos, Argelia y Túnez (teniendo en cuenta que Libia permanece fuera de los límites). Esta información ayudará a entender el número de migrantes asociados a un evento en particular, cuántos cadáveres se recuperaron por evento y sobre todo cuantos fueron recuperados en cada lado del Mediterráneo y cuántos, si los hubo, sobrevivieron a cada evento.
Las conclusiones son más bien desoladoras. Durante el periodo 2014-2019, solo el 13% del total de migrantes reportados como muertos o desaparecidos por OIM fueron recuperados, mientras que durante el periodo 2020-2021 esta cifra descendió a la mitad. Estos datos apuntan a una realidad no apreciada hasta el momento, la desaparición de personas a consecuencia de las rutas migratorias europeas genera a su vez la desaparición física de los cuerpos de tales personas. Desde un punto de vista forense tal situación crea una contradicción con el paradigma forense generado en América Latina en los años 80 luego de la caída de las dictaduras militares que asume que el desaparecido está muerto y que el cuerpo esta oculto. De esa manera es posible restaurar la identidad de la persona a través de enfoques técnico-científicos que incluyen la investigación preliminar, la exhumación, el análisis de los restos y su identificación. En este caso nos enfrentábamos a la ausencia de cuerpos y debíamos preguntarnos en qué medida “lo forense” tenía algún rol que jugar en tal situación. Por ello se elaboró una definición operativa del Derecho a Saber invocando al proceso de búsqueda como la acción principal que permitiría dar respuestas a las familias dependiendo de si la persona estaba viva o muerta, independientemente de la existencia de un cuerpo. De esta manera, el Derecho a Saber se compone de la suerte y el paradero, entendiendo a la suerte como una categoría binaria (vivo o muerto) que requiere de enfoques diferenciados en cada caso, sí la persona está viva esta se reunifica con su familia. Sí está muerta requiere una serie de aproximaciones técnico-científicas establecidas dentro de la practica forense. Sin embargo, el paradero, es el contexto que define la suerte y el conocerlo puede ayudarnos a establecer más allá de duda razonable, la suerte de una persona más allá de sí se encuentra un cuerpo o no [4].
Introducción al problema
Los estimados de la migración hacia Europa son múltiples [5] y ello deja entrever que sí bien existen aproximaciones, el número real es hasta el momento elusivo. Esto implica igualmente que al reducir el movimiento de personas a cifras invisibilizamos la tragedia individual y por ende familiar de cada una de las personas que “desapareció”. Claramente y a diferencia de otros contextos, la barrera marítima que separa Europa del resto de países en otro continente (África en este caso) hace que la probabilidad de “desaparecer” en la ruta marítima, equivalga a la muerte y a su vez a que el cuerpo no sea recuperado. Claramente tales probabilidades excluyen a todos los riesgos inherentes al tránsito desde países de origen en el este u oeste de África, hacia los puntos de embarque, cada uno de los cuales presentan sus propios riesgos (p.e. Libia).
La pregunta que se planteó desde un inicio fue, ¿que se podría hacer desde un punto de vista forense? Considerando que los países europeos de llegada tenían cantidades distintas de cuerpos, en muchos casos descontextuados (varados o recuperados fuera de un contexto de naufragio) con tasas de identificación bastante bajas. Se propuso por lo tanto explorar, por un lado, determinar el número real de cuerpos recuperados por los países de llegada (España, Italia, Grecia y Malta), analizar los sistemas medicolegales de cada país para entender en qué medida esto facilitaba o dificultaba la identificación de tales cuerpos. Por otro lado, se decidió asumir un caso en el cual mediante una metodología especifica se pudiese ayudar en la identificación.
Enfoque metodológico
El problema
El 18 de abril de 2015 zarpó desde Garabouli en la costa de Libia una embarcación pesquera cargada de migrantes que se dirigían hacia Lampedusa, Italia. Horas después de zarpar, a unos 100 kilómetros de la costa y a 200 de la isla de Lampedusa, el cetro de rescate marítimo italiano recibió una llamada de emergencia y se comunicó con el mercante King Jacob de bandera portuguesa que navega por la zona, para que respondiera a la emergencia. La barcaza diviso la luz del mercante y se dirigió hacia ella. Al llegar cerca del barco, muchísimo más grande y alto que la barcaza, esta intento colocarse de lado para no colisionar directamente contra él, causando una colisión que ocasiono un boquete en su estructura y luego el vuelco de la barcaza. Sobrevivieron 28 personas al sinestro y una cantidad de cuerpos fueron rescatados por las autoridades italianas horas después [6]. Al año siguiente el gobierno del primer ministro italiano Matteo Renzi decidió “pescar” la barcaza que yacía en el fondo marino a unos 300 metros de profundidad. La barcaza y su contenido fue llevado a tierra para iniciar su estudio por parte de las autoridades italianas [7].
A partir de aquel momento la situación se complicó de sobremanera. Por un lado, era claro que el barco aún contenía una cantidad considerable de cuerpos, adicionales a los 120 que habían sido rescatados el año anterior y a los 28 sobrevivientes. No existía una lista de pasajeros y los sobrevivientes representaban a varias nacionalidades africanas (Senegal, Costa de Marfil, Sierra Leona, Eritrea) e incluso a personas de Bangladesh. Por lo tanto, la posibilidad que el siniestro incluyera a personas de múltiples geografías era muy alta. Más allá del hecho que una cantidad de cuerpos podían ser calificadas como tales por presentar una cierta continuidad anatómica, el fondo de la barcaza contenía cientos, sino miles de huesos desarticulados de un número indeterminado de personas. Finalmente, los estimados del número de pasajeros fluctuaban entre 500 y 800 y al mismo tiempo numerosas familias que sospechaban que sus seres queridos se encontraban a bordo presentaban solicitudes de búsqueda ante el Movimiento de la Cruz Roja.
Considerando que el CICR no tenía acceso, ni potestad para acceder a los cuerpos para, por ejemplo, determinar cuál era el Número Mínimo de Individuos (NMI), decidimos centrarnos en la reconstrucción de una lista de pasajeros que permitiera al menos, determinar cuántas personas podrían haber estado en el barco y nombrarlas, asegurando así que sus familias pudieran tener la certeza que sí se encontraban a bordo y que, al no encontrarse dentro de los sobrevivientes, hubiesen fallecido.
Para ello se solicitó acceso a todos los efectos personales que contuvieran algún tipo de información explotable, por ejemplo, documentos de identidad, notas con nombres y/o números telefónicos, fotografías, entre otros. Paralelamente a ello se procedió a realizar entrevistas en profundidad con los sobrevivientes quienes a su vez indicaron los nombres de personas de interés en países de origen que, por ejemplo, habían tratado de abordar el barco y no lo logaron (testigos). Las entrevistas con estas personas nos ayudaron igualmente acceder en un caso a una de las personas que contaban los pasajeros que subían al barco. Finalmente, el trabajo de campo en Mauritania desde donde habría salido un grupo numeroso de personas nos ayudó a establecer redes cada vez más amplias y contactos entre los nodos de estas.
Abordaje
El caso Catania constituye un suceso complejo en el que hay un gran número de víctimas, sin lista de pasajeros y en el que diferentes tipos de docu-mentos personales apuntan a un 10% de víctimas de una docena de nacionali-dades africanas. La pregunta obvia es, a falta de solicitudes de búsqueda ante el Movimiento de la Cruz Roja de todas y cada una de las víctimas, ¿cómo abordar el 90% de personas para la cual no tenemos ninguna pista sobre su identidad? El problema de las personas desaparecidas en tránsito de África a Europa se pue-den identificar algunos elementos: i) los hechos no suelen ser aislados, sino que surgen como fenómenos colectivos, interdependientes y dinámicos, donde las relaciones entre los diferentes hechos y actores son extremadamente relevantes, lo que hace útil el enfoque del problema como un sistema global y complejo; ii) la información disponible es parcial, fragmentada, incompleta y de origen diverso, tanto interno como externo al CICR; iii) existe conocimiento experto por parte de quienes están trabajando en el problema que necesita ser interpre-tado y eventualmente integrado iv) priorizar las actividades se vuelve crucial para maximizar los esfuerzos y el tiempo disponible y v) se requiere una acción rápida, tanto para reunir nueva información de testigos y sobrevivientes como para definir intervenciones específicas.
El objetivo de este proyecto fue sistematizar la información sobre perso-nas desaparecidas en el contexto del naufragio del 18/4/2015 integrando datos de diferentes fuentes, formalizando las relaciones entre individuos para cons-truir redes que relacionen a los actores relevantes y aprovechando la topología de esas redes para definir prioridades que puedan ayudar en el proceso de inves-tigación. Un ejemplo de ello es la priorización de los testigos a entrevistar y la recogida tanto de datos antemortem como de muestras biológicas de referencia de los familiares de los migrantes desaparecidos. Lo anterior incluyo la formali-zación, análisis y visualización de las redes que vinculan a las personas buscadas y a otros actores relacionados con un determinado problema (p.e. vínculos con familiares de las víctimas, supervivientes, testigos e informantes de distintos ti-pos), y la priorización de preguntas para algunos individuos de la red en nuevas entrevistas para orientar las actividades de investigación y contribuir a la elabo-ración de nuevas hipótesis (para una discusión más amplia ver [8])
Redes
En la vida cotidiana, estamos inmersos en diversas redes sociales, de colaboración, financieras, entre otras. Las redes son útiles para modelar sistemas y simplificar relaciones relevantes. Existen redes de diferentes ámbitos, con nodos que desempeñan diferentes funciones. Hay redes con topología diversa, algunas de ellas evolucionan en el tiempo, por ejemplo, creciendo o decreciendo. A veces la red es explícita y los enlaces son palpables, mientras que otras veces la red subyace al proceso y no es evidente. Los sistemas complejos se caracterizan por tener un comportamiento colectivo difícil de inferir basándose simplemente en el comportamiento individual de sus miembros. Estos sistemas suelen presentar propiedades emergentes y características relevantes como adaptación, coordinación, formación de patrones, entre otros [9].
La colaboración multidisciplinaria es fundamental para comprender diferentes perspectivas y conocimientos sobre el problema. El conocimiento no solo proviene de los datos, sino también de la experiencia de quienes trabajan en el problema. Es importante capturar y formalizar este conocimiento para enriquecer metodologías y modelos. Desarrollar un lenguaje de trabajo común facilita la comunicación y el intercambio de conocimientos expertos durante las discusiones y los intercambios constantes [10].
Entre otras aplicaciones, las redes son útiles para formalizar relaciones explícitas y no explícitas entre individuos y para detectar grupos de personas relacionadas que no son obvias, o quizá incluso estén ocultas. En el problema de los migrantes desaparecidos, las relaciones son esenciales para detectar grupos que siguieron rutas similares. Recopilar toda la información disponible es crucial, ya que cada dato puede revelar una nueva conexión y ayudar a formular hipótesis. Este enfoque metodológico ha sido aplicado exitosamente a casos forenses [11, 12].
Las herramientas
Se aplicó un protocolo para recopilar información de las Solicitudes de Búsqueda (herramienta usada por el Movimiento de la Cruz Roja y definidas con el acrónimo TR) y entrevistas en profundidad con sobrevivientes, testigos o personas de interés para crear redes sociales. El protocolo estandariza la forma en que se recoge la información de las TR de las personas buscadas con el fin de describir las relaciones sociales entre los actores, es decir los migrantes que se encontraban en el barco y quienes hablan de ellos, los buscan, viajaron con ellos o sobrevivieron al naufragio.
Las relaciones basadas en los datos recopilados por el propio CICR y fuentes externas debieron ser normalizadas y formalizadas para poder explotarlas y analizarlas plenamente con el fin de detectar aquellas correlaciones no evidentes entre individuos.
Este protocolo no aborda la forma en que se recopilan las solicitudes de búsqueda, sino que se centra en cómo extraer información relevante de ellas.
Todos los individuos poseen múltiples características asociadas, tales como: nombre, edad, nacionalidad y ocupación, etc. Estos últimos se denominan atributos. Cada individuo mencionado en una solicitud de búsqueda es un actor. Por actores se entiende la persona buscada, el solicitante, o incluso otras personas mencionadas en el texto libre o en cualquier otra parte de la TR; por lo tanto, cualquier persona relacionada por acciones o circunstancias con él/ella u otros actores. La idea general de este protocolo es seguir criterios comunes establecidos para registrar cada atributo de cualquier actor y las relaciones entre ellos.
Inicialmente se creó un programa llamado NetW4PPL (Network for People), un software gratuito, de código abierto, autónomo y multiplataforma que se usó para consignar a los actores, sus atributos y las relaciones entre ellos. Luego los datos se visualizaron mediante el uso de Cytoscape, un programa para construir redes en base a los datos importados desde NetW4PPL en formato csv [9]. Mas recientemente se articularon NetW4PPl y Cytoscape en un programa llamado SCAN (Share Compile ANalyze) siempre de código abierto que permite a múltiples usuarios trabajando en un mismo equipo (caso) agregar atributos de los actores (para tal fin cualquier elemento que constituya un nodo y que se quiera relacionar a otro nodo), sus relaciones y que permite la visualización de la red en tiempo real [13].
Resultados
Se llevaron a cabo entrevistas con cuatro supervivientes, un testigo y una persona de interés. Los supervivientes proporcionaron a su vez información sobre 18 personas y confirmaron conocer a otras personas provistas por el testigo. El testigo proporcionó la información de 14 personas más, muchas de las cuales eran conocidas por los sobrevivientes. La persona de interés conoció a los sobrevivientes antes de que estos embarcaran y también reconoció las fotografías de amigos suyos que también viajaban en el barco, proporcionadas por los sobrevivientes (Figura 1). El testigo hizo un cálculo de la cantidad de personas que se encontraban en la playa esperando abordar, se trataba de 10 grupos de un centenar de personas cada uno, de los cuales solo ocho lograron abordar. Sin embargo, antes de que ello ocurra un camión con unas doscientas personas habría llegado hasta la playa y esas personas abordaron primero. La persona de interés corroboró la versión del testigo y se estimó que el número de pasajeros fluctuaría entre 1000 y 1050 personas.

Figura 1: Red basada en testigo (rectángulo), sobrevivientes (elipses azul claro), persona de interés (triangulo) y personas desaparecidas (elipses grises). El desenfoque es requerido para proteger las identidades, lo importante son las formas y colores.
Se elaboraron otras redes más discretas en base a poblaciones específicas que fueron parte de los pasajeros en el barco. Por ejemplo, el trabajo de campo en el sur de Mauritania de donde provenía un número indeterminado de migrantes (basado en el hecho que se habían colectado 26 solicitudes de búsqueda) logro crear una red con 62 personas que habrían abordado el barco y sus relaciones entre ellos y otros actores (Figura 2).
Figura 2: Red creada luego del trabajo de campo en Mauritania. Testigos (rectángulos), personas de interés (triángulos), familiares (hexágonos) y elipses de colores distintos, migrantes desaparecidos para los cuales se cuenta con diverso tipo de información. La baja calidad es requerida para proteger las identidades, lo importante son las formas, colores y relaciones.
Se transcribieron 2072 números telefónicos de listas en papel encontrados entre los efectos personales de los pasajeros. Los artefactos con los números telefónicos podían o no estar asociado a cuerpos y correspondían a 50 países distintos. Se procedió a llamar cada uno de los números. El primer ejercicio consistió en llamar a 351 números en listas asociadas a cuerpos, que confirmaron a su vez 35 nombres de personas que viajaban en el barco. El segundo ejercicio consistió en llamar a 423 números de listas asociadas a cuerpos, que no tenían código de país, el cual fue inferido en base a los primeros dígitos de cada uno. El resultado fue 5 nombres más de pasajeros. Los últimos ejercicios con el resto de los teléfonos no dieron resultados. En muchos casos los números telefónicos habían sido dados de baja o atribuidos a otra persona luego de haber sido dados de baja; otros números estaban incompletos y no fueron explotables.
Un total de 239 fotos fueron extraídas de artefactos personales, digitalizadas y utilizadas en álbumes para, de manera anónima, generar líneas de reconocimiento. Adicionalmente se usaron fotos de los primeros 24 cadáveres consignados en Malta luego del naufragio, para generar compuestos faciales que permitieran al igual que las fotos el reconocimiento. La combinación de las fotos y los compuestos fueron utilizadas en un reconocimiento que confirmó la presencia de una persona en el barco.
Hasta el momento, el CICR elaboró una lista de pasajeros con 511 nombres, de los cuales 387 familias fueron localizadas y se recogieron solicitudes de búsqueda, en más de 15 países de África y Europa.
De estos, se recogieron 423 muestras biológicas de referencia que representan a 134 migrantes desaparecidos en cuatro países (Gambia, Costa de Marfil, Mauritania y Senegal).
De la lista de pasajeros potenciales, hay 182 (35,8%) para los que se recogieron elementos sustanciales para establecer vínculos entre su desaparición y el naufragio del 18 de abril de 2015, considerando así la posibilidad de proporcionar estos resultados parciales a las familias. Hasta el momento el laboratorio forense logró algo más de 20 identificaciones.
Conclusiones
El proyecto Catania nos brindó la oportunidad de desarrollar múltiples enfoques para abordar un problema complejo. Algunas de las herramientas que creamos tienen aplicaciones más allá del ámbito migratorio y pueden ser útiles para analizar contextos o visualizar elementos relacionados a través de diferentes conexiones (Figura 3).
Figura 3: Red creada con SCAN. El agregado de datos y la visualización de redes en base a sus vínculos permite entender que no todos los datos pertenecen al mismo caso, pero probablemente a al menos dos. La baja calidad es requerida para proteger las identidades, lo importante son las relaciones.
Durante nuestra investigación, nos enfrentamos a la realidad de la ausencia o falta de acceso a los cuerpos, y a la necesidad de brindar respuestas a las familias, incluso cuando los cuerpos no existen físicamente o su identificación forense es improbable. Esta situación nos llevó a reconsiderar la búsqueda, no como una actividad destinada únicamente a encontrar cuerpos, sino a comprender los contextos que puedan llevarnos a ellos, o a su ausencia.
En este sentido, consideramos crucial aprovechar la mayor cantidad y variedad de datos disponible, comenzando idealmente desde una línea de base que nos permita comprender mejor el problema. Por último, dada la realidad que caracteriza el contexto migratorio, es fundamental emprender acciones concertadas con los propios migrantes para reducir en la medida de lo posible la pérdida de su identidad.
Agradecimientos
Las personas que trabajaron en el proyecto piloto Catania son muchas y trataré de no olvidarme de ninguna: Benedicte L’ Epplattenier, Ines Caridi, Gwenaelle Fontana, Audrey Eprinchard, Hana Triki Yamani, Joyce Wakim, Carolina Pagnini, Angela Valenza, Jelena Kaplanovic, Lourdes Penados, Predrag Petkovic, Bassem Khalil, Kirsty McDonald; todas y cada una de ellas hicieron este proyecto posible.
Referencias
[1]. CVR. Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú. Lima. 2003. [2]. Last T, Mirto G, Ulusoy O, Urquijo I, Harte J, Bami N, et al. Deaths at the borders database: evidence of deceased migrants’ bodies found along the southern external borders of the European Union. J Ethn Migr Stud. 2017 Apr 4; 43(5): 693–712. [3]. International Committee of the Red Cross (ICRC). Counting the Dead: How Registered Deaths of Migrants in the Southern European Sea Border Provide Only a Glimpse of the Issue. [4]. International Committee of the Red Cross (ICRC). COUNTING THE DEAD - UPDATE 2020-2021. [5]. Baraybar J. Arqueología de la ausencia. In: Arqueología forense: teoría, praxis y experiencias de familiares. México DF: Facultad de Medicina UNAM; 2024. p. 10. [6]. Savatic F, Thiollet H, Jaulin T, Mesnard A, Senne J. Start with Numbers. Measuring Migration in Times of Crisis. 2021. [7]. BBC. Tragedia en el Mediterráneo: temen que cientos de migrantes hayan muerto en naufragio en Lampedusa. [8]. Parrinello. Italia recupera el barco hundido en 2015 con 700 inmigrantes a bordo. [9]. Baraybar J, Caridi I, Stockwell J. A forensic perspective on the new disappeared: Migration revisited. In: Forensic Science and Humanitarian Action: Interacting with the Dead and the Living. Wiley; 2020. p. 896. [10]. Castellano C, Fortunato S, Loreto V. Statistical physics of social dynamics. Rev Mod Phys. 2009. [11]. Caridi I, Baraybar J. Complex Networks to plan activities aimed at identifying missing migrants in Europe Working towards a model to prioritize tracing activities of the ICRC. Paris; 2019. [12]. Caridi I, Dorso CO, Gallo P, Somigliana C. A framework to approach problems of forensic anthropology using complex networks. Physica A: Statistical Mechanics and its Applications. 2011 May 1;390(9):1662–76. [13]. Caridi I, Alvarez EE, Somigliana C, Puerto MS. Using already-solved cases of a mass disaster event for prioritizing the search among remaining victims: a Bayesian approach. Scientific Reports 2020 10:1. 2020;10(1):1–11. [14]. François P, Dufour L, Djimtoingar Taroum R, Jossic V. SCAN. 2024.


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